El prólogo fue escrito con la voz creadora.
Con el estruendo de un frenético toque de timbales,
que renacen en las resonantes fanfarrias.
Clama maravillado mi corazón a los sentidos
como el mayor de los truenos que crece
y decrece entre las nubes, se agita la celeste esfera
y mis sentidos no lo creen.

¿Qué es aquello que me sorprende?

Una palabra…

Para que ahora el ave vuele hacia perderse en el alba.

Una palabra… y ahora boquiabierto aplaudo a lo que me rode00a.

Una palabra… para que mis ojos vean absortos a la inquieta Natura.

Una palabra… y fue la vida.

 

 


Melbin Fabián Cervantes Chan nació en Cancún, Quintana Roo. Ha colaborado en revistas literarias digitales como Sak-ha de la Escuela de Escritores de Yucatán, Bistró Magazine, Factum y Válvula Magazine. En 2014 obtuvo mención honorifica en el concurso de poesía Flores a Cozumel.

Anuncios