No sé, yo te busco por sobre las sombras,

allá donde el viento remonta su vuelo

y se pierde la vista en el horizonte.

Lejos te busco, muy lejos,

pues cerca no te encuentro.

Me tiendo sobre la tierra húmeda

para sentir tu fresco, tu aroma de hierba,

el latir de tus pasos en la distancia,

enarbolando mi amor como bandera,

como escudo inmortal ante el fracaso.

Aquí estaré, herido pero vivo,

imaginando nuestra eterna juventud,

y mi novia perdida en el tiempo,

extraviada en cálidos tiempos,

en tiernos veranos, en hondos recuerdos.

 

 

***

 

 

Desgranando la noche

pasas sobre mi techo,

dejando caer las

estrellas a tu paso,

cruzando rauda

para que no te toque,

para que no te bese

ni con el pensamiento.

Un día he de alcanzarte

fugitiva luz de melancolías,

un día te atraparé en una

fina red de niebla,

invisible y poderosa.

Entonces, serás mi mariposa,

mi colibrí azul libando néctar

en el jardín de la memoria.

 


Eduardo Antonio Bello Martínez nació en Cuba en enero de 1963, pero reside en Estados Unidos desde el 2007. Es Licenciado en Matemáticas y trabaja como Gerente Contable Administrativo.

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