Maitreya nacerá en Marte, en Affa Centauri, en el satélite Europa y en la Pleyades, y con él habitarán todas las criaturas sabias hasta el momento definitivo de su liberación. Nacerá y tras su paso irá dejando un rastro de lotos, o de piedras preciosas, Maitreya, como quien abandona el cielo para convertirse en una mina andante. Los hombres que vivirán miles de años verán nacer al sol desde sus frentes una vez que hayan superado la muerte a su lado.

Con su vestido de pájaros y una corona de mil pétalos descenderá a la tierra igual que un transbordador espacial, y tanto terrícolas como dioses se acercarán alrededor suyo para escuchar el verdadero Dharma. Todas las semillas germinarán, todas las montañas posibles aparecerán, todas las galaxias como flores suspendidas en el vacío se abrirán, todas las criaturas resucitarán en el momento preciso de su nacimiento, tan sólo para ver en sus labios ser proferido el verdadero Mantra, el supremo.

Mientras tanto aguarda el honorable Tathagata, aguarda en el Tushita, aguarda a su último renacimiento rodeado de robots y de monjes en diversos formatos, aguarda a que el hombre haya conseguido cuidar y limpiar de sus jardines, aguarda a que el hombre consiga hacer viajes intergalácticos o hacer consigo una cartografía de todos los universos posibles, aguarda a que sus bocas se conviertan en un incendio que se prolongue hasta el infinito, aguarda a que en el mundo no quede mundo y así sin rastro alguno del Skhanda con todas las criaturas alcanzar el paranirvana.

Maitreya cuyo cuerpo será un manojo de luces, Maitreya de cuya garganta surgirán todos los planetas, quiero volver a nacer contigo, quiero que todos vuelvan a nacer contigo a la manera de gemelos, nacer igual que los relámpagos que rasgan las nubes con sus garras, cubiertos de arco iris y plumajes de variados colores, tan llenos de esplendores, con las pieles doradas y la cabeza erguida hacia el cielo como un monasterio. Las ciudades celestes se doblegarán al oír tu nombre, hermoso como el vuelo de una tortuga, y yo estaré allí como tu discípulo, hablando desde las piedras y las olas, vibrando igual que la cuerda de una arpa, danzando con los pies convertidos en árboles y múltiples vegetaciones. Sin miedo ya de volver a nacer y seguir reconociendo la línea que divide al mar con el cielo, estaré frente a ti, honorable-entre-los-seres como una rosa que con deleite se disuelve en nada.

 


Fabián Treides (Ciudad de México) es estudiante de Filosofía. Ha publicado en revistas como Trifulca, Radiador Magazine, Gaceta Literal y La Piedra. Ha participado en diversos festivales y encuentros de poesía. Trabaja en un gran poema llamado El nacimiento del Cielo. Produce y composne música bajo la firma de Arthur Rainbow. Actualmente se dedica hacer ascensiones al paraíso y a redactar cartografías celestes. Se dice que es la resurrección de Noé. Ha resucitado bajo diversas formas, y entre las más deleitantes fue la de resucitar en una ballena y en un águila de Haast. Recibe instrucciones chamánicas en labios del Shaman mismo que habla a través de una montaña.

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