Así, frágil y desproporcionado se ve

al que contempla la noble estirpe de la situación

que protagoniza un deseo;

rubor que vive

en los rostros vírgenes de los ángeles hijos del pincel.

También la frontera; palabra emotiva en lo que se llama verso

y en cada una de sus partes.

La inocencia; misma luz que corta la madrugada en dos

y regala vida a la mañana.

Y el misterio del tacto;

contendor de la duda ontológica en carne viva,

que muestra su verdad al pobre ciego

que ama con locura cada una de sus piezas.

Así es que es, en un conjunto de siluetas la situación,

lenta, y recortada del paisaje.

Conjunto de franjas indefinidas en universos de texturas,

escondidas a media luz.

Sea suavidad o guerra, problema o solución.

Sea ataque sensorial en la tibia humedad,

o sea asfixia en la prisión

de un descansar inerte y hermético,

consecuencia de un viaje absurdo por un mar de verbos.

Sea regalo de alguna divinidad color rosa,

o de una cárcel rojo bermellón,

sea extremo presente, hacedor de recuerdos y nostalgias,

o la más dolorosa espera.

¡Sea una vez más, situación! Por favor.

 


Leonardo Guardianelli (General José de San Martín, Argentina, 1995) Es hijo de padres de clase media y del barrio que lo crió. Actualmente cursa el segundo año de facultad, después de terminar una escuela primaria y secundaria pública.

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