Casi desde que empecé a asistir a recitales de poesía conocí la editorial Verso DestierrO. Debido a mis constantemente escasas capacidades económicas, siempre estoy buscando libros de bajo costo. Ambos factores se unieron y pronto descubrí la colección Poesía sin Permiso. Esta colección de reducido precio se compone de pequeñas plaquettes de poesía que, generalmente, son escritas por los primeros lugares del torneo “Adversario en el Cuadrilátero” (aunque también han publicado autores que no participan en la justa, como la poeta Maria Elena Solórzano y la misma Adriana Tafoya).

Debido al reiterado bajo costo (que es de 20 pesos mexicanos por ejemplar, aunque a veces hay promoción y se encuentran hasta por la mitad del precio) he podido adquirir varios tomos de la lista, que ya va por los veintitantos títulos. No puedo asegurar que todos los que compré me han gustado, y es por eso que he decidido elaborar una lista, con apuntes muy ligeros, de mis cinco tomos favoritos, para que la próxima vez que el lector vea esos libros por ahí, se decida a comprar aunque sea un par.

La lista que sigue no tiene un orden particular (ya me veo dando explicaciones al tercer lugar de por qué no está en el segundo, o cualquier cosa por el estilo), y más bien obedece al caprichoso pero eficiente criterio de la memoria:

 

Miguel Santos – Alud en el sombrero de tu palma

En realidad hay mucho qué decir sobre la poesía de Santos. Desde los ecos prehispánicos de su canto hasta las rememoraciones de ciertas melodías populares, su poesía abreva fuertemente de nuestra tierra. Eso no significa de ninguna forma que su poesía sea costumbrista o, peor, que se dedique a exaltar una construcción nacional determinada. Al contrario: con base en una experimentación que parece ser condición sine qua non para su obra, Santos nos entregó un poemario de calidad indudable y que no suena viejo ni anquilosado, sino que replantea la relación del poeta con la página y del individuo con su entorno.

 

Joanna Medellín – Mi Rubik

Mi Rubik es un canto generacional. No canto generacional entendido como una postura beligerante o parricida, sino como una voz del presente. La unidad de este libro no es temática sino estilística: los poemas varían desde la crónica (desgarradora) de la marcha del primero de diciembre hasta el poema de amor, pero todo está imbuido de la verbalidad particular, contemporánea, de Medellín.

 

Venancio Neria – Trastumbo

Venancio es ya uno de los poetas más reconocidos de Hidalgo: con una poética arraigada en lo que se vive en el Valle del Mezquital, el autor ha sorprendido a propios y extraños. A mí, este libro me produjo un impacto que (el término es rápido pero inexacto) podríamos llamar emocional. Tal vez por haber nacido y crecido también en un pueblo, aunque no en el mismo estado, los poemas del Trastumbo tocaron fibras muy enterradas en mí: su impacto es épico. Venancio tiene una habilidad para el verso que retumba en las entrañas y en el cuerpo de uno.

 

Adriana Tafoya – Los Cantos de la Ternura

En pleno siglo XXI, este poemario recibió críticas mochas y escandalizadas: la poeta es una bruja o es una mala madre y, como en los procesos del siglo XVII, merece ser quemada en la hoguera. Sólo que la hoguera en la que han inmolado a Tafoya no es de fuego sino de murmuraciones bajas y acusaciones falaces basadas en un machismo encubierto. En realidad, este libro es una reflexión despersonalizada y, por lo tanto, más general: no creo que la autora desprecie a sus propios retoños, sino que se sitúa en una esfera periférica y critica al hombre como especie. Realmente es un libro muy recomendable.

 

Alina Hernández – Legajos

En Legajos, Alina Hernández crea una poesía erótica que trasciende el mero terreno del cuerpo sexual: todo es susceptible de ser erotizado porque, al parecer, para la poeta todo forma parte de un solo cosmos indivisible. Cierto que no es meramente un texto erótico. Es también una exploración de lo femenino y una exposición de lo que se suele ocultar en las relaciones humanas (sobre todo en Días Felices). Es realmente un libro de gran hechura. De amorosa, cuidadosa hechura.

 

La lista previa −es cierto y soy el primero en apuntarlo−, es parcial y bien puede ser modificada. A mí me limitan algunas circunstancias. Por ejemplo, llevo poco tiempo comprando estos poemarios y hay ediciones que, aunque quisiera poseer, ya están agotadas (como los ejemplares de Sandino Bucio y Hortensia Carrasco). Con todo, espero haber recomendado eficientemente estos cinco libritos.

 


Ricardo Suasnavar (Azcapotzalco, 1994) es poeta, traductor y ensayista. Ha sido publicado en diversos medios impresos y digitales. Mantiene columnas de opinión en distintos medios del Estado de México y el Distrito Federal. Ha expuesto poemas gráficos e interactivos en instalaciones de arte contemporáneo. Compuso en colaboración con el artista multidisciplinario Yeudiel Infante piezas de experimentación poético-musical. Traductor del inglés, el catalán y el francés. Co-editor de la revista trimestral “Esquirla” y campeón del torneo de poesía de la editorial Verso DestierrO “Adversario en el Cuadrilátero” 2013.

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